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    June 04

    “Tuvimos que arrancar como ladrones a mitad de la noche”

    Shayma Fatayer

    Cuando la ONU seleccionó a las personas que se trasladarían a Chile, así como a Brasil y otros países, realizó más de 500 entrevistas a los refugiados de “Al Tanaf”, seleccionando, en el caso de nuestro país, a 117 personas, principalmente familias núcleo. Es por eso que, como Shayma Fatayer –madre de cuatro hijos- muchos palestinos debieron partir, junto a sus hijos y cónyugues, aprovechando la oportunidad que les ofrecía la comunidad internacional. Sin embargo, dejan todo atrás y cargan un dolor acompañado de incertidumbre. No saben si volverán a ver algún día a los suyos.
    Tiene unos ojos penetrantes y rasgos redondeados. Es un rostro bonito el que se asoma bajo el manto negro que lleva puesto. Más tarde, cuando la fotografiamos, se lo cambió por uno plomo, dejando ver su coquetería femenina.   
    Esta mujer de carácter fuerte y madre de cuatro hijos nos recibe amablemente en su casa –provisoria, están en busca de una definitiva- y parte diciendo que está impresionada tanto por el gobierno como por el pueblo de Chile.
    “Por todo el respeto y preocupación que han mostrado por nosotros, me siento muy agradecida. La recepción ha sido muy calurosa, muy buena, y esperamos que asimismo, siga siendo todo bueno. Ha sido una sorpresa para mí el recibimiento del gobierno y del pueblo. Yo no sabía nada de Chile antes de venir, solamente que estaba en Latinoamérica. Cuando nos dijeron que veníamos a Chie, empezamos a averiguar, pero no supimos mucho”.
    En el grupo la conocen por la buena mano que tiene para cocinar, pero ella no se da por aludida y sólo sonríe. Dice que ha probado algunas comidas dulces en Chile, aunque no conoce la cocina típica de nuestro país.
    Tal como el resto de los palestinos recientemente arribados a La Calera, Shayma vivirá el invierno más largo de sus vidas, ya que lo vivieron en Irak y ahora comenzarán el período invernal chileno. Sin embargo, eso no la amedrenta, pues afirma que este frío no se compara con el que pasaron allá. Esa ya es una ventaja. Pero lo que más ha llamado la atención de esta mujer de 34 años es el paisaje y el relieve que presenta Chile, algo que incluso, según afirma, le ha ayudado a levantar el ánimo y el autoestima.
    “Lo que más nos ha gustado hasta ahora, aparte del cariño, ha sido la belleza de la naturaleza. En Bagdad todo era plano, sin cerros, igual que en el campamento. Acá, el paisaje me da mucha tranquilidad y ha levantado mi autoestima. La gente y su cariño también han levantado mi autoestima”.
    Como dueña de casa, ha dedicado su tiempo a cuidar y enseñar a sus cuatro hijos, de entre 4 y 13 años de edad, y hasta antes de la caída de Saddam, su prioridad siempre fue la educación de ellos. Por eso está feliz con la incorporación de Yaser a la Escuela de Fútbol.
    “Mi hijo juega fútbol por el trabajo de su padre, que es entrenador, pero mis hijas no practican deportes porque en la educación de allá no se valora la actividad física. Las horas destinadas al deporte las toman los profesores de inglés o de otras materias”.
    Más allá de la buena o mala calidad de la educación en Irak, cuando se refiere a lo que dejó atrás, un gran suspiro marca el cambio en su estado anímico, y su mirada se vuelve tristeza y lágrimas.
    “Mi hermana”, dice. Tanto la hermana como la sobrina de Shayma, eran parte de los 500 palestinos que postularon para refugiarse en Chile. Pese a los esfuerzos de ambar hermanas por venirse juntas, sólo una de ellas fue seleccionada.
    “Mi hermana quedó en el campamento, y yo lo único que pido es que la traigan. Sería un favor que jamás olvidaría...Yo sé que es posible, si tan sólo el gobierno de Chile me ayudara...”
    Shayma transforma su discurso en súplica, y ya no queda rastro de la mujer  de sonrisa fácil que nos atendió al comienzo.
    “Sólo acordarme de ella me duele. He podido comunicarme con ella hace unos días y mi sobrina no quiere comer y llora todo el día, porque quiere estar con nosotros”.
        La pesadilla de Shayma, en todo caso, comenzó mucho antes, así como la del resto de palestinos que vivieron en Irak la transición tras la caída de Hussein.
        “Después de Sadamm, vivíamos en el terror. El terror de no saber si matarían a mis hijos, de si volvería a ver a mi marido cada vez que salía a trabajar, porque nos perseguían mucho ya que pensaban que eramos partidarios de Hussein, que habíamos tenido muchas regalías o beneficios en su gobierno, entonces ahora nos castigaban”
        Tras vivir dicha situación en Bagdad, la familia debió tomar una decisión: Arrancar al campamento de refugiados “Al Tanaf” protegido por la ONU. Se pusieron de acuerdo con otras tres familias y planificaron la escapada.
    “Tuvimos que arrancar a las cinco de la mañana, como ladrones, con mucho miedo de ser sorprendidos o de que alguien que nos viera nos acusara a la milicia. Después de una hora, no hay nadie en las calles, y si alguien nos pillaba, moríamos. Simplemente moríamos”.
    Al punto de encuentro sólo llegaron dos de las otras tres familias que emprenderían la aventura. “Algo le pasó a la otra familia, que no llegó. Yo estaba obligada a salir, a tratar de arrancar al campamento, ya que mi marido estaba amenazado”.
        Dignos de una película, los Al-Azayzeh lograron llegar a “Al Tanaf”, donde vivieron el último tiempo en tiendas, rodeados de desierto y sin otra esperanza que la de sobrevivir.
        Con su llegada a La Calera, sin embargo, esperan que la suerte les cambie por completo, y aunque tuvieron que hacer grandes sacrificios, hoy están aquí y buscan la paz.
    “En este momento, lo más importe es apoyar a mi marido trabajando. Primero quiero compensar a mis hijos por la falta de colegio durante estos dos años. Esa es mi prioridad, y también quiero vivir en paz y tranquilidad, porque nos faltaba mucha seguridad allá, la vida era muy difícil, con fríos extremos, nieve, tormentas de arena y las invasiones. ”



    Edición Especial de "El Observador". Por Regina Brito Jeria.
    March 13

    Con qué basura protestamos nosotros?

    A raíz de la original, efectiva y rápida protesta que realizaron hoy los recolectores de basura frente a La Moneda, no pude dejar de aplaudirles por la iniciativa. Esa es una forma de presión limpia, sí, y directa. Incomodaron al gobierno, llamaron la atención, fueron protagonistas de cuanta galería de fotos de medios on line hay en los sitios chilenos y demostraron que no es necesario romper todo Santiago y después echarles la culpa a los "infiltrados", para poder conseguir sus objetivos.
    ¿Y nosotros? los ciudadanos comunes y silvestres, los provincianos, los viejos, los chicos, los discapacitados, los encalillados, que no tenemos más basura que los avances en efectivo pre aprobados que mes a mes nos recuerdan, en papel cuché (de dónde sale esta palabra) la poca solvencia que tenemos y todo lo que nos perdemos por no aceptar el par de palos que nos ofrecen. Que no tenemos más que cuentas con alzas de luz, de agua, próximamente de gas, de locomoción, de bencina, de pan, de contribuciones, de permisos de ciruclación para circular por nuestras propias calles; de peajes, ah; de frutas! de todo lo que sube en el país espacial llamado Chile, cuyos gobernantes enquistados no hacen más que tomar medidas de emergencia para ayudar a los más desposeídos? Porque a los que no tenemos ficha cas, que nos vaya bonito.
    ¿con qué basura protestamos nosotros?

    NOTICIA EN DESARROLLO...
    September 03

    La Secta de Pirque o la versión chilena del paraíso inventado

     

     

      Y siguiendo con los parangones... es que desde que salió la noticia de la Secta de Pirque, esa comunidad  autoabastecida, con líderes espirituales y ajena a todo acontecer social, no he podido dejar de acordarme de la película "La Playa", claro que sin Di Caprio incluido. Es fácil caer en esta cuenta, dados los conceptos convergentes: un lugar hermoso y deshabitado; autoabastecimiento mediante plantaciones propias y consecución de agua dulce; una "líder" -una argentina harto grupienta en este caso- y un grupo dispuesto a seguirla. Todos viviendo independientes del mundanal ruido, la vertiginosa sociedad, y de paso también de los impuestos...¿
    En el caso chileno, Paola Olcese, la líder -que supuestamente servía de algo así como medium entre la comunidad y Dios, nada menos... - está siendo procesada para determinar las responsabilidades penales que le corresponden en la muerte la profesora chilena Jocelyn Rivas, que murió sin tener atención médica d  e ningún tipo, luego de dar a  luz y con anemia... y que luego fue enterrada por la comunidad, sin certificado de defunsión y sin la presencia de los padres.
    "Es que por lo triste de la noticia, queríamos viajar personalmente pare decirles", dijo hoy día Olcese, en una muy buena entrevista que hizo la Macarena Pizarro, donde la acorraló varias veces, y le preguntó de frente si le tenían algún tipo de aversión a los médicos. Ella muy tranquila, y con acento hasta chileno a veces, respondió cada una de las preguntas, impávida incluso cuando yo pensé que estaba que se paraba y se iba... Aunque finalmente afirmó que ella no estaba presente, que llegó tres días después, que no esperaron tres días con el cuerpo ahí a propósito, por si ella la podía resucitar, que ella no hizo nada, que enterrarla care palo fue un "error". Bien.
    Lo más curioso del asunto, es el parecido entre ella y Sal, la mandamás líder malévola de la tribu de Tailandia, que se agarra a Richard -Di Caprio- para puro hacer llorar a la polola francesa que él a su vez le quitó a otro loco... bueno, la actriz se llama Tilda Swinton, y seguro la vieron en muchas películas, partiendo por las Crónicas de Narnia.
















    Olcese está en libertad restringida mientras espera el juicio.
    La
    historia completita en fotos la encuentran en Emol.